Mobbing y bullying o la fascinación por el sufrimiento ajeno

¿Quién no ha tenido un compañero de colegio o de trabajo que le encanta hostigar a otros? ¿Quién no ha sido víctima, en un momento u otro, de este tipo de situaciones? Porque no se trata de ser líder, popular, adinerado o bien parecido. Se trata simplemente de tener la desgracia de caer en un grupo donde tales abusos son tolerados.
En el colegio se da que el más grande y fuerte, o la más linda e intrigosa, coge literalmente de “pato” a un débil, impopular, extrovertido, inocente, etc. para hacerlo objeto de sus burlas o maltratos.
Lo terrible de estas historias es que muchas veces se cree que “son cosas de muchachos” y que “pronto pasarán”.
En la primera de las situaciones cabe decir que si bien por parte de los acosadores puede verse como broma, no ocurre lo mismo de parte de él o la acosada. Porque si se le preguntara lo que piensa sobre “el buen sentido del humor de su o sus compañeros” seguramente diría que no le resultan gracioso, sino más bien angustioso, humillante y le provoca rabia e impotencia.
¿Y es que a quién puede darle gracia que día con día se le someta a ofensas sin razón? Y por esta misma causa es que tampoco puede creerse que este asunto “pronto va a pasar”, porque esas marcas y esas heridas estigmatizan y lastiman a cualquiera de por vida.
  Y lo más triste, por lo general los acosadores son personas que han sufrido este tipo de maltratos, las más de las veces en su propia casa y de sus mismos padres, y por ello se sienten con derecho para cobrársela no con quien se las deba, sino con quién puedan.

Terceros se les unen, claro está porque no tienen más remedio o porque es una forma de enfocar la agresión en otros, evitando de esta forma ser ellos mismos blanco de ataques.
La cobardía de maestros y compañeros juega por lo tanto un papel importante en estas historias. Muchas veces los primeros no desean meterse en problemas con los padres (muchas veces prepotentes y violentos) del alumno acosador, y los segundos temen que en caso de intervenir terminen siendo ellos los acosados.
Cuando se da en la oficina ya no es posible justificarlo diciendo que “es cosa de muchachos”, porque ya no es el caso, pero tampoco nadie le presta mayor atención. ¿Porqué? Porque mientras no le toque a uno experimentarlo en pellejo propio la indiferencia termina siendo la actitud más conveniente. Y el que lo sufre se queda solo, aguantándose para que no le acusen de “falta de capacidad para relacionarse con sus compañeros o de inteligencia emocional” (o experiencia en lamer fundillos, que en muchos casos es lo mismo).
Sin embargo ambas circunstancias resultan traumáticas y en otros países están siendo ya tipificadas como delitos (mobbing y bullying). Las consecuencias psicológicas y de stress que este tipo de circunstancias pueden provocar en una persona son tremendas, tomando en cuenta sobre todo que el acosado no tiene salida posible más que cambiarse de colegio (como si él fuera el de la conducta reprochable) o renunciar al trabajo.
Se trata de una violencia psicológica a la cual se ven sometidas muchas personas día con día, durante meses o a veces incluso años, sin que nadie le dé la verdadera relevancia al tema o sancione a los causantes.
No han sido pocos los casos que han terminado en tragedia, sino, basta leer sobre las matanzas en las escuelas de EEUU o el suicidio de un estudiante de un colegio bilingüe en El Salvador, que luego de meses de hostigamiento decidió pegarse un tiro dejando una carta donde explicaba los motivos y pedía expresamente que no se le permitiera la entrada a los compañeros que tan miserables le habían vuelto sus últimos años. Uno de estos abusadores, que sin embargo se presentaron al sepelio, luego de que el padre les negara el acceso al lugar, le manifestó que no les parecía gran cosa la muerte de su hijo.
Entonces, ¿cosa de muchachos, cosas pasajeras, cosas de inteligencia emocional, o simple y llana agresión encubierta tras el velo del buen sentido del humor? Ellos no paran, pero nosotros, los demás, podemos romper con la indiferencia y la tolerancia mal sana, no sea que mañana las víctimas seamos nosotros.

Pd.: Bajo el segundo dibujo dice: “¿Qué podrías hacer tú para que este tipo de abusos no te ocurrieran?” Y me parece tan injusto, porque esta pregunta implica que el acosado tiene cierta responsabilidad en lo que le ocurre, cuando no es así. Revictimizar a la víctima ha sido siempre una práctica para obviar los problemas. A nadie le gusta que lo traten de esta forma, pero es más fácil creer, o querer creer que “él se lo buscó”. La pregunta debería ser: “¿Cómo podrías defenderte de estos acosadores?” Y la respuesta, simplemente, no la sé.

Publicado por Vanessa Núñez Hand en Inquisiciones y otros fracasos

Qué será de nosotros los malos alumnos

Autor: Álvaro Marchesi

Colección: Alianza Ensayo

15,5 x 23,1 cm.

264 Páginas

Rústica Hilo

I.S.B.N.: 978-84-206-4266-6

Código: 3492255

15,38 IVA no incluido
16,00 IVA incluido

Octubre 2004

Contenido


En este volumen, Álvaro Marchesi analiza el colectivo de alumnos con problemas escolares, las dificultades de sus profesores para educarles y el desconcierto de sus familias. ¿Por qué son como son? ¿Qué pueden hacer los profesores? ¿Qué pueden hacer las familias? Y esta reflexión se hace desde tres aspectos que, generalmente, se tratan por separado: los problemas de aprendizaje, los problemas de conducta y los problemas de motivación. Se ofrece la voz de expertos, profesores y alumnos que aportan sus propias experiencias, así como la de adultos que vivieron con dificultad sus años escolares. El objetivo del libro es ayudar a la reflexión intelectual y afectiva sobre este colectivo y proponer iniciativas que ayuden a los alumnos, a sus profesores y a sus familias a salir del atolladero en el que unos y otros nos hemos metido. Estos alumnos son malos alumnos sí, pero son nuestros malos alumnos, nuestros familiares y nuestros vecinos, y forman parte de nosotros. De ahí nuestra responsabilidad colectiva con ellos.

Alianza Editorial

Para tener una idea más amplia del contenido de este libro -de lectura imprescindible, a mi juicio-, os ofrezco -de entre otros muchos artículos interesantes que se pueden encontrar con cualquier buscador- el que se publicó en el año 2004 en Comunidad Escolar .

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